A raíz de algunos comentarios hechos por Anarel tanto en este blog como en otros, en el que venía a justificar que en el fondo es él el que decide sobre su propia vida, quisiera reflexionar sobre algunos puntos que considero vitales para comprender el alcance de tal metapropuesta u opción vital:
1º. Es inpensable pensar al hombre en soledad.
2º. Todo ser humano nace necesitado, limitado. Al contrario que la mayoría de los mamíferos es un ser que necesita ser asistido en sus primeros años de vida: el hombre nace prematuro.
3º. La libertad no es exáctamente equivalente a autonomía personal, atendiendo al propio significado etimológico comprendemos que auto -nomos (el auto regirse) es impensable sin la existencia de los demás y de la educación. Más que autonomía habría que hablar de responsabilidad, y esto recoge la libertad como presupuesto del obrar.
4º. La inelectible objetivación de la cuestión sobre la felicidad en cada cuál, no es una opción preferencial, ya que no es de suyo pensable que cada cuál pueda vivir de forma plena a la forma cualquiera de crecer. Es lo mismo que decir, que no se crece de cualquier manera y no cualquier manera de crecer es la correcta.
5º. Si el fin objetivo de la vida es su plenitud, lo que llamamos felicidad; es pensable que la clave o llave de la existencia se llama libertad “bien gestionada”. Porque la libertad no es, como antes se ha dicho, la región de la posibildad, sino el medio y canal del crecimiento. No es posible no crecer, y sin embargo, se puede crecer mal, torcido.
6º. Sobre qué medios son necesarios, qué fines parciales, nos llevan al fin objetivo y también subjetivo de la existencia, se ocupa la ciencia de lo ético. Pues el hombre, ser ético en sí mismo, puede y debe regir su propia existencia a fin de alcanzar la felicidad.
7º. Pero no está solo. Puesto que tal fin antes mencionado, no es algo que se pueda elegir o no, es necesario plantearse también qué fines particulares son por sí mismos fatales para el crecimiento maduro de la vida humana.
8º. La vida humana no evoluciona, propiamente hablando; evoluciona, si se quiere el componente biológico, corporal: pero no evoluciona com
o una especie, sino como individuo, como persona. La vida humana crece. La historia acontece, ni crece ni evoluciona, simplemente sucede.
Francisco Prieto


