Posteado por: kikoprieto | Noviembre 30, 2009

El lenguaje como la expresión del espíritu trascendente.

Rompo el silencio, sentando las bases de mi quehacer cotidiano. Es cierto, este blog, en gran medida depende de aquellas cosas que de modo ordinario leo y pienso. No se trata de una fundamentación sistemática y académica. Se trata de ofrecer un conjunto de verdades de claridez y sinceridad argumental a fin de ofrecer una vía alternativa para el actual estado del pensar.

Y precisamente pensando sobre esto he llegado a la conclusión de que todos deberíamos leer y pensar filosóficamente, es decir, de forma abierta y con vistas a crecer. Pues yendo desde la misma noción de vida a la principal característica de la persona (su ser racional) se puede afirmar que pensar es la acción que más nos libera, más nos hace nosotros mismos.

Y entrando en una noción puramente lingüística o si se prefiere de la filosofía del lenguaje encontramos el valor de la propia lengua.

El hombre racional se expresa, su definición biológica permite que tanto el cráneo superior como la mandíbula generen sonidos que inteligibles de forma deliberada, es decir, aprobada por un conjunto social (primariamente en la familia, que es donde se aprende a ser persona de modo original), permiten la comunicación.

Pero y qué hay de la lectura y la escritura. ¿Cómo se ha inventado esta forma, canal, del lenguaje? ¿bajo qué necesidad se suscita la grafía y su decodificación?

Pienso que es la necesidad de dirigir la palabra hacia la eternidad, la existencia de un espíritu que trascienda el mero presente la que nos ha gratificado con la escritura.

Así bien, es también el pensar el que nuevamente -como el propio lenguaje hablado- nos da la pista. Y se trata de un pensar que trasciende, por que cuando leemos, interpretamos algo que está fuera de lo material de lo escrito. Cuando escribimos trascendemos nuestro escribir, pues este tiene sentido, un sentido que no reside en las meras letras escritas sino que requiere de un espíritu trascendente, un espíritu humano que le confiera significado.

Y es que el significado de las palabras es algo que entra de lleno con lo que la filosofía viene diciendo. Necesitamos usar el lenguaje para comprender, queremos comprender para usar mejor el lenguaje.

Posteado por: kikoprieto | Octubre 7, 2009

Sobre la sutil diferencia entre intelecto y razón.

 

pensa

Me lanzo a escribir de nuevo sobre un aspecto puramente teórico que he estado gestando en las últimas semanas: hasta qué punto el hombre es un ser racional y no un ser intelectual, y si de alguna manera son sinónimos o no.

Partimos del supuesto argumental de que en efecto razón e intelecto son para la mayoría sinónimos puros. Podemos hablar de una identidad uno a uno. Mi cometido es mostrar que en realidad se tratan de dos conceptos análogos, es decir, no son sinónimos puros sino mixtos: se parecen en algo pero también son diferentes. Será por tanto importante fijarse en esa sutil diferencia.

El intelecto es lo que tiene el hombre, la razón es la herramienta del intelecto. Se puede ser muy racional y muy poco intelectual. La razón atiende a lo concreto y singular frente al intelecto que busca lo universal y general.

El ser humano conoce por ambos caminos. Por la vía racional emergen ciencias como la matemática o la física, fundamentadas en la lógica. Por la vía intelectual llegamos al conocimiento vital y al conocimiento argumental. También están basados en la lógica, pero en este caso de una lógica no procedimental sino esencial, es decir, en una lógica de lo real.

Por la vía racional no podemos llegar a la determinada causa final y eficiente, nos quedamos con la causa material y formal, de tal manera que no ahondamos más en el ser de lo conocido que por medio de los fenómenos, que nos muetran certeramente el noúmeno, en la llamada causa formal; el qué de la cosa.

Por la vía intelectual aprehendemos la cosa. Accedemos a la causa final y eficiente, de tal manera, que sin agotar el ser de lo conocido lo esencializamos en la realidad, es más, lo ubicamos en un “ubi” no físico, sino temático, metafísico.

A modo de conclusión, en el hombre de nuestros días, el hombre fruto de  un rancio racionalismo,  advertimos con mucha frecuencia un uso inequívoco de la razón, olvidandonos de que también existe el intelecto, un intelecto que nos abre al ser de un modo super-racional, es decir, que es más que racional.

 

Francisco Prieto

Posteado por: kikoprieto | Septiembre 21, 2009

Pensar la realidad: un paso acelerado sobre la propia vida feliz.

Escribo este post pensando explícitamente en la índole práctica del quehacer humano.

Me he pasado toda la historia del blog poniendo por escrito la teoría sobre lo que entiendo que debe ser una vida feliz. He sostenido posturas tradicionales en algunos aspectos y otras menos tradicionales o al menos, no políticamente correctas. Muchas veces, nos sabemos esa teoría, pero la pregunta clave es : ¿estamos dispuestos a ponerla en práctica para nosotros?

Muy fácilmente pensamos en lo bueno que serían determinadas ideas para que otros las vivieran, pensamos en los conflictos familiares, en los conflictos del Estado, en las resoluciones educativas, en los problemas de otros en definitiva. Pero raras veces podemos decir que enseñamos aquello que vivimos. Lo digo con cierta experiencia.

Sabemos qué tecla tocar para mover a una persona a la compasión, a la tolerancia e incluso a la reflexión. Pero, ¿somos capaces de hacer lo que decimos?

En el Evangelio aparecen unos personajes llamados fariseos, los cuales son el foco de una durísima crítica por parte de Jesucrísto. “No hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen”. Cotrasta en sobremanera con aquello que decíamos sobre el buen ejemplo, la “buena idea encarnada”.

Pretendemos hacer felices a los demás, ayudarles a “pensar la realidad”, pero a veces somos nosotros los que no pensamos la nuestra.

En educación se ve muy claramente. Recientemente ha salido en la prensa la pretensión de la Comunidad de Madrid de recuperar la llamada autoridad del profesor, mediante un endurecimiento de la ley que elevaría al docente a la catergoría de “autoridad pública”. Aparte de la crítica que se le pueda hacer a la aplicación tardía de dicha perspectiva, hemos de añadir, volviendo sobre lo anterior, una pregunta: ¿acaso el concepto de autoridad no está ligado a un concepto de confianza?, ¿qué autoridad esperamos de aquel que no es propiamente “autor”?

La autoridad se gana no con la ley impuesta o positiva, sino con el ejemplo. Es preferible tener confianza que ser autoridad.

Posteado por: kikoprieto | Agosto 30, 2009

La interpretación ética del respeto por la naturaleza.

El pasaje dice así: Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”.

¿Por qué ahora me dispongo a hablar sobre un tema tan espinoso? ¿Qué tiene que ver la ética con la ecología?

Se afirma de forma injustificada la tesis según la cuál el origen y la causa fundamental del mal uso de los bienes materiales por parte del hombre tiene su raíz en el pasaje anteriormente citado del Génesis. Afirmando que nombrada la supremacía del hombre sobre lo creado, se dá pié, con carta de impunidad, al desenfrenado y desenfocado desarrollo de los recursos de que dispone el planeta.

Esta interpretación ahonda más si la enfocamos sobre la dura crítica a la que se ve sometida la civilización occidental, en el despliegue de un encarecimiento crítico de los denominados bienes fundamentales. Juntemos estas dos ideas, civilización occidental cristiana, y la palabra mágica de nuestros días: crisis; ya tenemos la tesis central de dicha diatriba.

Vayamos al grano. Una cosa que si es clara, es que la creación ha sido dada al hombre, de igual manera, que el hombre ha sido hecho en la creación.

Podemos hacer una inferencia práctica que nos remueva la conciencia a ser lo más honrados que podamos. ¿Cuál es la base en la que se fundamenta la defensa “casi irracional” de la conservación y el uso responsable de los bienes naturales? ¿No es ese criterio, universal para toda persona, el mismo criterio por el cuál se fundamenta una defensa legítima de la conservación  y el uso responsable de los bienes naturales del hombre?

Estoy claramente hablando de respeto a lo que es natural. Lo que convenientemente ha sido llamado ética, es justamente hablando el estudio de aquellas cosas que son buenas o malas en sí mismas para la naturaleza humana. Así la ecología es el estudio de aquellas cosas que son buenas o malas en sí mismas para la naturaleza. En definitiva, de aquellas obras u omisiones, que rompen la armonía, fijada de manera inequívoca en lo natural.

Parece necesario preguntarse sobre el sentido de todo esto. ¿Para qué obrar sólo de forma respetuosa con los bienes naturales, como si estos fueran diferentes al ser natural del hombre?

Entre naturaleza humana y naturaleza “asecas” no hay diferencia. La palabra “naturaleza” expresa la esencia en tanto que principio del obrar. El adjetivo o complemento del nombre “humano” o “del hombre” solo marcan lo específico, marcan la referencia sobre la cuál recae la palabra. Haciendo un alto comprensible en el mero hecho de que la naturaleza humana es la unidad de medida de la naturaleza, ya que solo ella es digna en sentido pleno: la naturaleza se dignifica cuando es dignificada por las acciones humanas.

No voy a cerrar el post con una conclusión. Espero que en los comentarios salgan a relucir los matices y las relaciones que esto pueda tener con la realidad.

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