La ciencia ha apostatado de sí misma: cientificismo y metafísica.

            En todo origen del desarrollo cognoscitivo y operativo sobre los saberes ciertos y propios de la realidad se esconde, consecuente e inherentemente un sustrato fundante y facultativo, dotador de significado y contenido a los mismos procesos cognoscentes y operantes.

 

            Apostatar es rechazar ese contenido. Comúnmente se piensa que al apostatar de algo o rechazar algo, a lo que se rechaza o reniega es al sujeto portador de lo rechazado; y no, el rechazo es solo y exclusivamente al significado, al concepto de lo rechazado.

           

            Por tanto el rechazo más significativo y, por tanto, más recurrente, es el de la raíz. Sin un soporte fundante válido y certero de los problemas y de sus soluciones, ni podemos afirmar que exista tal problema ni que exista tal solución.

 

            El origen de esta breve crítica parte del convencimiento de que lo característicamente científico es la dotación de significado al fenómeno. De hecho sin un soporte lógico y a la par metafísico, lo único que necesariamente tendríamos delante de nosotros sería materia pura, inconexa e ininteligible.

           

            Y si bien hemos de admitir la existencia de la materia (res sunt), hemos de admitir que existe lo formal, entendiendo por ello aquello que de alguna manera hace que las cosas sean algo distinto entre sí. Se trata de la distinción real entre existencia y esencia. No es nada nuevo. La ciencia lo dijo, es verdad.

           

            El problema actual del debate se centra en los prejuicios de la razón pura, en apariencia neutra, que postula la famosa reducción de la esencia en la existencia. Y es por la necesariedad del método científico.

           

            El método científico-matemático exige a sus demostraciones la causalidad directa, algo así como que las causas sean necesarias y suficientes (si eres matemático, este lenguaje te sonará bastante, si eres físico, puede ser que no, pero en el fondo está detrás de toda ley física), de hecho así funciona en rigor la falsación científica: si algo no es suficiente para explicar algún fenómeno medible, se desecha esa hipótesis como no válida.

           

            El sostener que la realidad de la causación es de carácter necesario y suficiente origina que determinadas facciones de la realidad sean “invisibles” al método científico, ya que no todo es necesario y suficiente.

           

            Un sentido correcto de este artículo debería ser que en el fondo, la crítica, advenida por el científico puro, a toda pretensión cognoscitiva ajena al propio método científico, se sustrae de esa identificación entre lo que decimos de algo y lo que ese algo es en sí mismo.

 

 

Francisco Prieto Rosselló (director y primer redactor de pedaleosymas)

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8 thoughts on “La ciencia ha apostatado de sí misma: cientificismo y metafísica.

  1. El cientificismo existe, no hay discusión posible sobre ello.
    Pero lo cierto es que la sociedad toda en realidad cree en una mezcla de ciencia-religión y superchería. Es decir, si tengo que elegir entre quedarme con el cientificismo y eso, mi elección es rápida (y creo, eficaz).
    Un científico debe tener conciencia que su ciencia solo consiste en modelos de la realidad, no la realidad misma. El problema es que esto no siempre sucede. Es decir, la realidad como un todo es ajena a la ciencia, quien solo vé algunas de sus manifestaciones (la que nos permiten los sentidos o algún método de medición).

  2. … si algo no es suficiente para explicar algún fenómeno medible, se desecha esa hipótesis como no válida.

    Entre los múltiples errores de tu disertación encuentro éste, que remarco por lo sangrante. La falsación no tiene que ver con la completitud de la hipótesis sino con la búsqueda de contradicciones.

    Veo que sigues en tu cruzada pro-metafísica. Creo que la foto no merece semejante artículo…

  3. Y te pregunto: ¿con qué, entonces, tiene que ver la falsación y la idea de máxima simplicidad, en ciencia? Quisiera así mismo que dieses algún argumento contra la metafísica, que tanto parece repugnarte y que sin embargo no acabas de demostrar su invalidez. Así aclararías tu racional posición. Saludos.

  4. Ya te he dicho a qué se refiere la falsación.

    La metafísica es una disciplina que se limita a lo humano, a las ideas no sensibles, a lo que no existe físicamente. ¿Fue conocido Einstein por el uso de la metafísica o por la rigurosidad de sus estudios? Temo que no y por ello la fotografía no es adecuada.

    Siempre podrías argumentar que la matemática puede ser estudiada como una parte de la metafísica al referirse a entidades que no existen más allá de la mente, y te equivocarías de nuevo pues esa disciplina que tanto alabas no tiene sentido dentro de la rigurosidad científica, siendo mucho más cercana a la espiritualidad o a la fe.

  5. Te equivocas al afirmar que la metafísica se refiere a realidades intra-mentales, la metafísica trata de la cosa más real que existe, de aquello que es, lo primeramente real. La ciencia empírico-matemática trata de los modos peculiares de ser de la realidad. De hecho en rigor los axiomas lógicos en ciencia lo que primeramente definen es el objeto propio de la realidad a estudiar. Y respecto a Einstein, decirte que sobre metafísica dijo bastante al igual que Heisenberg…

  6. La ciencia se ocupa de lo real, de los aspectos invariables, de la realidad en si misma sin subjetividad que valga. La metafísica, por definición, se ocupa de lo que va más allá de la realidad.

    Déjame pensar, ¿quizá estás insinuando que la concepción aristotélica de la realidad todavía sigue vigente?

  7. “La ciencia se ocupa de lo real, de los aspectos invariables, de la realidad en si misma sin subjetividad que valga”

    De tu definición de ciencia observo que o bien debemos incluir a la metafísica en ella (precisamente lo característicamente metafísico es aquello de la realidad que básicamente no cambia) o sacar de ella a todas las llamadas ciencias positivas: la realidad natural, amigo mio, cambia.

    La metafísica no es teología, no es teodicea. Lo que pasa es que has asumido la refutación de la modernidad sobre la metafísica, sin reflexionar (eso creo) sobre las bases de la metafísica.

    Mi cometido, quisiera recordarlo, es mostrar una sintesis razonable entre lo que afirma lícitamente la ciencia y lo que afirma la filosofía (razón pura) sin los prejuicios de la modernidad, y sin el presupuesto irracional de la fe.

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