La tercera vía política: el familiarismo.

Ahora sí, el artículo es enteramente mío, de mi puño y letra; bueno, del teclado, claro.

Me propongo mostrar en unas breves conclusiones sacadas del libro que me he estado leyendo la semana pasada, “El lugar al que se vuelve. Reflexiones sobre la familia” de Rafael Alvira.

Se trata de sacar a colación la repercusión social que tiene una institución milenaria como la familia y a la vez recordar el valor que tiene en la antropología social, en el todo social formado por las individualidades de cada ser humano.

El libro pasa de unas reflexiones iniciales sobre la esencia de la familia al desarrollo de los elementos configuradores de una sociedad fundada sobre el peso de la familia, que representa para unos y para otros, la riqueza del espíritu y el valor del compromiso.

A estas reflexiones de índole antropológica les suma unas cosideraciones de carácter analítico sobre la concienciación operativa de las respuestas sociales al problema de la inoperancia ante los temas que se refieren a la familia, en referencia al olvido del papel central de esta como célula primigenia del germen social, del que todos formamos parte.

Entrando de lleno en las conclusiones personales hago referencia a:

– Sin familia no hay sociedad posible.

– Solo en la familia somos queridos de modo absoluto, ya que solo en la familia se nos mira como somos en sí mismos, y no bajo condición de algo extrinseco a nuestro propio ser.

– En la familia se origina el pricipio de la personalización, como paso del mero ser humano, al ser personal. En una sociedad en la que la familia ha perdido el valor central no hay habitantes sino gente.

– Es en la familia donde propiamente se hace economía, pues en ella se acentúa el concepto de propiedad. Nada hay más propio que la propia familia. Y a su vez nada hay más individual que cada una de las familias que existen.

– La política familiar es en realidad la política natural, pues en ella el problema del bien común y del interés general -el problema rousseauniano- se resuelve en el quehacer de la común-unidad que formaliza a la familia.

– La familia es “el lugar al que se vuelve” por que en ella es donde primigeniamente se es, y donde el problema de la identidad se relativiza y se supera, al ser parte orgánica -el yo con la familia- de la sociedad.

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8 thoughts on “La tercera vía política: el familiarismo.

  1. Kiko, creo que es en lo único en lo que estaremos de acuerdo alguna vez.

    Saludos.

    P.D.: eso no quita que no se pueda disolver el matrimonio cuando no ha funcionado, ya que alargar algo cuando no funciona es contraproducente. El amor, a veces, también nace, se desarrolla y muere.

  2. Me alegra, ya que confirma mi especial optimismo.
    Respecto al problema del divorcio, creo que para quién quiera, debe existir, pero el estado debería de tener los recursos necesarios para recordar lo que es el amor, que nada (en sí) tiene que ver con la falta de sentimientos o de afectos sensuales.

  3. hola: me gusta leer todo lo relacionado con la unidad familiar.
    El TALMUD judío recoge pensamientos muy acertados, como “la sociedad y la familia se parecen al arco de un palacio”: quitas una piedra y todo se derrumba.
    saludos

  4. Evidentemente, la familia tradicional está en crisis en la sociedad occidental actual, debido al individualismo edonista, dentro del cual no tienen cabida el verdadero amor sin esperar algo a cambio (do ut des)que sea mera entrega por el otro y, sin interés,como ocurre normalmente en el amor de padres a hijos; por eso, esta sociedad materialista que solo piensa en el dinero y en la satisfación sensorial, no es la más apropiada para que la familia subsista, siendo sustituida, aparentemente, por sucedánesos de convivencias de hecho o de dercho, que en modo alguno constituyen una familia. Pero todos necesitamos de una familia, sea buena o mala, como toda nave necesita un piloto, aunque no sea el mejor.

  5. Saludos. Rafael Alvira es un excelente profesor y autor. En otro libro suyo cuyo título no recuerdo (dejé el libro y no sé a quién) viene a decir lo mismo. Ciertamente es en la familia donde el individuo de conoce así mismo como un yo (un tú) para alguien, es el primer ámbito de las relaciones interpersonales.

    Entiendo lo que dice KC, pero no lo comparto, el “amor” que busca la propia satisfacción si que termina, pero el AMOR verdadero, la entrega total de uno mismo no termina nunca si es verdadero AMOR. En este sentido estoy de acuerdo con Cabugata.

  6. hola:
    la familia, esté o no en crisis, siempre será un valor en alza si se construye con amor y por amor, pues, como bien dice Bretano, el amor de la familia es la única semilla del amor de la patria y de todas las virtudes sociales.
    Los miembros de la familia no son simplemente piezas, sino PERSONAS que no se agotan en el sistema, aunque sólo en el viven, se modifican, se perfeccionan o deterioran, hay que orientar a la familia y no desorientar.
    saludos.

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