La aspiración de todo hombre a la vida lograda: el ideal felicitario

Lo propio de todo ser es permanecer en su existencia. De alguna manera todos los seres son aquello que llegan a ser. Para casi todo ser vivo permanecer en su existencia es sobrevivir. Charles Darwin en su famosa obra El origen de las especies postula que el único motor de la existencia evolutiva es la supervivencia de la especie. Por eso unas evolucionan para mejor adaptarse al ambiente. Es la selección natural. De alguna manera Darwin da una pista sobre la intencionalidad de la evolución, ese permanecer en la especie que nos permite también a los hombres hacer de nuestra esencia una mejor existencia. Y es ahí hacia donde me dirijo.

El hombre como ser vivo está lanzado a una permanencia en el ser diferente por un lado y semejante por otro. No cabría decir que no tiene obligación de permanecer en la existencia, la vida animal, basada en la alimentación, la reproducción y el crecimiento son dimensiones que no pueden ser desoídas en el hombre, en el hombre en cuanto que ser dotado de corporeidad. Pero lo que hace que este sea diferente es que para permanecer en el ser, el hombre requiere de algo más. Un simple permanecer en el ser en cuanto que animal lleva a la pérdida de la existencia humana. Es típicamente humanista el argumento de la libertad, que regula que el hombre es esencialmente libre, esto es, que tiene que decidirse a ser. Decidirse a vivir. Para el hombre que tiene que vivir electivamente, su permanencia pasa por la vida mejor. Morir, en cierto sentido, es un vivir peor, para acabar por dejar de vivir. Este argumento por sí solo valdría para desacreditar a los partidarios de una “muerte digna”, ya que, solo una muerte llevada por la vida mejor, la vida lograda puede ser propiamente digna.

¿A qué nos referimos con el concepto vida lograda? La vida a la que aspira todo hombre es a la vida integral, a la vida inteligente, propia de su capacidad y de su apertura. El hombre no solo puede elegir para sí mismo, en tanto que individuo, sino que también puede aconsejar, es decir, no solo elegir para su propio beneficio, sino para el beneficio de lo otro. En este sentido choca con la electibilidad que se presupone en los animales, aún en los animales superiores: para un gorila no cabe elegir algo para el hombre, no cabe pensar para el hombre. Ciertamente, los grandes simios han sido catalogados de forma ampliamente documentada como seres inteligentes, capaces de grandes procesos mentales de relación, de organización de su realidad, ciertamente, gozan de una similitud genética que se aproxima al 99 % de la humana. Pero eso no los convierte en seres humanos, ni mucho menos. Ese 1% que nos hace diferentes debe ser examinado. Debemos reparar en la diferencia esencial entre intelecto humano, absolutamente abierto a la realidad, y el intelecto animal, cualificado según los casos para determinadas operaciones concretas encaminadas a esa mera supervivencia. En el caso del hombre, su intelecto le lleva a la vida máximamente posible, y máximamente lograda. Esa vida máximamente lograda es en términos esenciales una segunda naturaleza, en tanto que una naturaleza abierta a la libertad.

En la cortina de sentido que abre cada hombre con su propia vida se recogen los elementos centrales de esa existencia lograda. Para el hombre, vivir mejor es dar sentido a la vida, primeramente a la propia vida, y segundamente, pero no de menor importancia, dándola a los demás. Solo cabe dar sentido a la propia vida, cuando se la da en la realidad felicitaría de los demás. Ciertamente la frase cinematográfica de la película Hacia rutas salvajes, “happines is real when its share”, la felicidad solo es real cuando se comparte, es la clave para entender la libertad humana, y por tanto la existencia eterna del hombre.

Francisco Prieto Roselló (autor de pedaleos y más)

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7 thoughts on “La aspiración de todo hombre a la vida lograda: el ideal felicitario

  1. mer:
    Que pasa ?, no escribes? estás ocuado?
    La felicidad es una utopía , unos piensan que es salud , dinero y amor y el que tenga estas tres cosas que le de gracias a Dios. JA. JA…..

  2. Hola:
    No estoy de acuerdo con el comentario de Mer , yo pienso que la felicidad, son momentos, es caminar hacia la felicidad, por supuesto que la salud es muy importante, tambien el dinero, pero yo creo

  3. Perdón la informatica no es lo mio.
    que el Amor es un sentimiento superior, que no existe otro más importante, si la salud te falla (que tarde o temprano te fallará),esto si que es verdad, el dinero nunca podrá comprarla, es cuando el AMOR, entrará en juego.
    DIOS, será nuestro camino, el sendero a seguir, la meta .
    JESUCRISTO, es el camino, la verdad y la vida.
    saludos

  4. Ciertamente, lo significativo para el ser humano no es ¿cómo es la felicidad? o ¿en qué está la felicidad?, sino más bien en qué realidad se presenta en cada ser humano para ser aquello que es. La condición felicitaria no puede ser algo ajeno a lo humano, necesariamente ha de ser irrestrictamente humano. Luego solo cabe comprender los términos de ese anhelo de felicidad que todo hombre tiene en la clave de aquello que es. Solo se puede ser feliz, si se es humanamente feliz. Y con lo único que podemos estar seguros de alcanzar la verdadera felicidad es con otro/s ser/es humano/s. Por eso Dios se hace Hombre, para ser otro entre iguales.

    Saludos…

  5. Kiko

    Ciertamente la felicidad no es una sensación sino más bién un estado; el hecho de saberse satisfecho con lo que se tiene, con lo que se es, con quien se está amando, y, para mí, en quien se está creyendo. En el caso de los cristianos nacidos de nuevo como dijera el maestro de maestros, dado que la felicidad terrenal es absolutamente transitoria, pero la feliciadad de creer en él, y, en amar sus promesas supraterrenales, en donde se avisora una felicidad eterna, pero junto a él y los demás, es el corolario de toda esta travesía, no exenta de dolores y sufrimientos, pero que nos forjan cada vez, como mejores personas con un peso terrenal y eterno a la vez.-

    Saludos

  6. la felicidad en si no existe solo conocemos la palabra.
    el ser felices implica estar bien siempre, ademas estar a gusto con todo y en todo momento por lo tanto considero que nunca se es feliz.
    lo que una persona si puede alcanzar es la alegría ya que se puede sentir bien en ocasiones pero cabe decir que esta alegría no va a perdurar siempre y en algún momento entraras en situaciones de tristezas u otros factores que puedan alterar tu sentido de animo.

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