Elogio de la disciplina de Bernhard Bueb. Recensión del contenido.

Resumen del contenido

 

Se trata de una obra de carácter, encaminada a sentar las bases que comprometan al mundo educativo a tomar las riendas de su labor, a recuperara el prestigio perdido por los educadores entre la sociedad.

En el libro el autor repasa al hilo de la historia reciente de su país, Alemania, el desarrollo de las teorías educativas.

Hace un llamamiento a recuperar el verdadero concepto de la disciplina, no basado en el poder político ni ideológico, sino en la fuerza de la responsabilidad, en la entrega al quehacer educativo y la praxis más comprometida.

Para Bernhard, la disciplina suele aparecer entre la literatura pedagógica como sinónimo de represión o falta de libertad. Es por ello que tiene en nuestra sociedad actual un contenido eminentemente negativo; y a la par que contradictorio, ya que es muy frecuente que en el mundo laboral, en las empresas o demás formas de trabajo, la disciplina, el cumplimiento de los deberes contraídos en virtud de la naturaleza intrínseca del empleo, sean acometidos y contabilizados entre esas cosas que no se ponen en duda. La pregunta que formula de alguna manera es ¿por qué sí, en el mundo laboral, y no, en el contexto escolar?, ¿qué hemos hecho para que la disciplina no tenga cabida dentro de un entorno eficaz de enseñanza?

A lo largo del libro el autor repasa algunos tabús que directa o indirectamente han configurado esa mala reputación de la auto-disciplina.

Enfoca primeramente el tema de fondo de la lucha aparente entre disciplina y libertad. De esta manera cifra ambos conceptos “…un ser humano solo puede decir de sí mismo que es libre cuando puede responder a la pregunta: ¿libre para qué? La respuesta es también la respuesta a las cuestiones: ¿quién soy?, ¿qué camino debo tomar?, ¿qué sentido tiene mi vida? La libertad no es un estado, es el fruto tardío de un largo desarrollo, se adquiere pasando por estadios de auto-superación interminables, del paso de la disciplina a la auto-disciplina. `Más de uno arrojó de sí su último valor al arrojar su servidumbre´” F. Nietzche.

La siguiente cuestión que trata es la responsabilidad de los padres, que como es obvio, es un ejemplo más del deterioro de la cuestión de la disciplina.

Entiende que hasta que todos los elementos del entorno educativo no den un paso al frente y reconozcan el valor real e incuestionable de la disciplina, no se recuperará el valor de la familia.
En este punto entrelaza experiencias personales con reflexiones profundas sobre el valor de la obediencia, y la cuestión de la autoridad paterna, la patria potestad. 

En el siguiente punto saca a relucir su experiencia como director de un internado en Alemania, en el que ha acumulado todas sus conocimientos pedagógicos. La idea que circula constantemente por este capítulo es que la pérdida del concepto de disciplina ha ocasionado la mayoría de los problemas educativos actuales, y que una recuperación de este concepto puede ocasionar para los particulares una oportunidad de recuperarse, de curarse.

Para el autor, la clave que esconde este concepto es el de la confianza, sin ella toda autoridad queda en evidencia. Un profesor que carezca de herramientas y carezca de consistencia, acabará por ceder y manifestar debilidad de carácter.

Amparado en los conocimientos psicológicos de la infancia y la adolescencia, se reconoce la necesidad de recuperar esa distancia real y necesaria que debe existir entre el alumno y el docente.

En torno a esta cuestión, la confianza, se centra un capítulo interesante. La cuestión del dialogo como canal de aprendizaje. Es evidente que hay que hablar, pero no todo es discutible, o dialogable.

Reconoce que el problema del dialogo educativo es grave desde su raíz, ya que tiene como premisa fundamental el error pedagógico de suponer que el alumno es auto-suficiente y capaz de razonar con todas las consecuencias.

Entroncado en el concepto de felicidad educativa, de satisfacción personal, aparece la cuestión del orden. Advierte que tanto la disciplina como la obediencia son caras de la misma moneda que solo se entienden en clave de orden.

Por eso la disciplina primera es el orden interior y el exterior. Sin ambos, la tarea educativa carece de significado, ya que todo posible conocimiento o aprendizaje, cae en el vacio, en la nada interior.

En los últimos capítulos recupera las bases iniciales de la familia, a la que considera fundamental, pero en la que observa una perdida de peso específico dentro del entramado educativo. Aboga así, por una apuesta firme por el valor y el reconocimiento del profesional de la educación.

Además asemeja toda la actividad docente a la de un entrenador deportivo, el cuál sabe combinar adecuadamente el cariño y amor hacia sus alumnos con la exigencia requerida para el desarrollo propio de la modalidad deportiva correspondiente. 

En el último capítulo termina formulando una ofensiva, para recuperar el lugar que les corresponde a la disciplina y el desarrollo de los talentos de cada persona. Reconoce que si no se recupera ese concepto, se pone en riesgo de olvidar y silenciar todas las dimensiones del hombre, susceptibles de ser dominadas y enriquecidas por la educación.

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One thought on “Elogio de la disciplina de Bernhard Bueb. Recensión del contenido.

  1. Hola: Por propia experiencia, despues de medio siglo de vida, estoy de acuerdo con lo que dices, ya que sin autodisciplina es muy dificil conseguir ninguna meta en la vida, especialmente,es necesaria cuando aún se es joven, y evidentemente, la disciplina conlleva el orden y la obediencia o el respeto a nuestros mayores o profesores( que por su conocimiento son mas sabios). Por eso, es casi imposible y dificil que en esta sociedad relativista y de lo politicamente correcto esté de moda un valor tal imprescindible como el de la disciplina. Sin autodisciplina, las personas se convierten en temerosas e inseguras y se instalan en la pasividad, que es lo que algunos listos buscan:dominar a la gente como si fueran marionetas a través de unas normas legales que sustituyan las normas de la moral universal o verdadera. Saludos, ánimo: sigue por esta línea

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