La interpretación ética del respeto por la naturaleza.

El pasaje dice así: Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”.

¿Por qué ahora me dispongo a hablar sobre un tema tan espinoso? ¿Qué tiene que ver la ética con la ecología?

Se afirma de forma injustificada la tesis según la cuál el origen y la causa fundamental del mal uso de los bienes materiales por parte del hombre tiene su raíz en el pasaje anteriormente citado del Génesis. Afirmando que nombrada la supremacía del hombre sobre lo creado, se dá pié, con carta de impunidad, al desenfrenado y desenfocado desarrollo de los recursos de que dispone el planeta.

Esta interpretación ahonda más si la enfocamos sobre la dura crítica a la que se ve sometida la civilización occidental, en el despliegue de un encarecimiento crítico de los denominados bienes fundamentales. Juntemos estas dos ideas, civilización occidental cristiana, y la palabra mágica de nuestros días: crisis; ya tenemos la tesis central de dicha diatriba.

Vayamos al grano. Una cosa que si es clara, es que la creación ha sido dada al hombre, de igual manera, que el hombre ha sido hecho en la creación.

Podemos hacer una inferencia práctica que nos remueva la conciencia a ser lo más honrados que podamos. ¿Cuál es la base en la que se fundamenta la defensa “casi irracional” de la conservación y el uso responsable de los bienes naturales? ¿No es ese criterio, universal para toda persona, el mismo criterio por el cuál se fundamenta una defensa legítima de la conservación  y el uso responsable de los bienes naturales del hombre?

Estoy claramente hablando de respeto a lo que es natural. Lo que convenientemente ha sido llamado ética, es justamente hablando el estudio de aquellas cosas que son buenas o malas en sí mismas para la naturaleza humana. Así la ecología es el estudio de aquellas cosas que son buenas o malas en sí mismas para la naturaleza. En definitiva, de aquellas obras u omisiones, que rompen la armonía, fijada de manera inequívoca en lo natural.

Parece necesario preguntarse sobre el sentido de todo esto. ¿Para qué obrar sólo de forma respetuosa con los bienes naturales, como si estos fueran diferentes al ser natural del hombre?

Entre naturaleza humana y naturaleza “asecas” no hay diferencia. La palabra “naturaleza” expresa la esencia en tanto que principio del obrar. El adjetivo o complemento del nombre “humano” o “del hombre” solo marcan lo específico, marcan la referencia sobre la cuál recae la palabra. Haciendo un alto comprensible en el mero hecho de que la naturaleza humana es la unidad de medida de la naturaleza, ya que solo ella es digna en sentido pleno: la naturaleza se dignifica cuando es dignificada por las acciones humanas.

No voy a cerrar el post con una conclusión. Espero que en los comentarios salgan a relucir los matices y las relaciones que esto pueda tener con la realidad.

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