El lugar del discurso de la fe: fundamentos para una pedagogía de la fe.

 

  1. Certeza:
    • Lo que yo digo: Estado subjetivo de la mente (o psiquismo, alma) ante la veracidad o falsedad de una o alguna afirmación.
    • Lo que algunos entienden: Evidencia procedimental de un silogismo lógico, ya sea deductivo o inductivo, que propone una hipótesis, la contrasta y extrae conclusiones definitivas. En otra palabras, conocimiento seguro y claro de algo, muy en sintonía con la raíz filosófica del empirismo de David Hume.
    • Mi respuesta: Lo cierto, es que pocas cosas son ciertas, y sobre todo de entrada es que la razón es válida y recta, pero es un medio y no un fin. No buscamos la verdad para poseerla, sino para vivirla. Y en el ámbito puramente académico, la certeza es exclusivamente un estado subjetivo, por eso más que un conocimiento universal, la ciencia lo que aporta es una comunicación intersubjetiva, lo que uno entiende por cierto lo puede ser también para otros. La demostración es ese camino que de ser seguido con rigor conduce siempre al mismo resultado o conclusión.
  2. Verdad.
    • Verdad ontológica: Lo que las cosas son en sí mismas. “Ens et veritas convertuntur”
    • Verdad en el entendimiento: “Adaequatio intelectus cum re”. La adecuación de la cosa pensada con la cosa en sí (de la verdad ontológica)
    • Verdad en la virtud (como hábito): Coherencia vital, verdad de conciencia, hacerse verdad a sí mismo, co-pensarse como ser, especialmente como ser creado, como ser personal.
  3. Verosimilitud:
    • Armonía con la verdad. No busca tanto el rigor lógico del discurso, que tampoco debe ser obviado, como la conexión con la bondad y la belleza, que reside en la hablar.
    • Aparece centralmente en la llamada comunicación subjetiva (no tanto por la dependecia de uno, como por la importancia de “gesto, presencia y palabra” es decir, de liturgia).
    • Parte de la evidencia de que existen al menos dos tipos de comunicación, según la posición objetiva de los interlocutores:
      • Uno encima y otro abajo (no por ello en menor dignidad o posición), la comunicación docente o de enseñanza-aprendizaje. El que sabe es el maestro y el que espera aprender es el alumno.
      • Y la comunicación discursiva, entre iguales, más propia de la función académica, pero en círculos cerrados, como una explicación que apela solo a la fría lógica del razonamiento.

Conclusión: el discurso de la fe es una comunicación del tipo “verosimil”, no por ello menos verdadero, ya que no solo apela a la verdad, con Dios-Verdad, sino que se completa con Dios-Bien, y Dios-Belleza, es decir, con Dios-Amor. Y si me apuras, ¿no está Dios muy por encima de las criaturas aún de la criatura racional?. Dios mismo ha apostadp por un discurso “verosimil”, ya que no solo pretende que tratemos de enteder su Palabra, sino que además esta sea “amable”, en sentido propio de la palabra, “que se puede amar”. Sencillo, creo yo.

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10 thoughts on “El lugar del discurso de la fe: fundamentos para una pedagogía de la fe.

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  2. Hola:
    La fe no solamente es una virtud es la puerta sagrada por donde pasan todas las virtudes.
    Lacordaire la definió muy bien.
    La fe es virtud, valor, el bien más precioso de que se puede gozar en este mundo, en palabras de Anatole France,quien, aunque no tenía fe, deseaba tenerla.Pienso como Tolstoi que la fe es la fuerza de la vida y que si el hombre vive es porque cree en algo.
    saludos.

  3. Mer, es muy prepotente eso que dices; estas afirmando que aquél que no siga tu fe -o “la” fe en general- carece de virtud alguna.

  4. Sonrisas, la prepotencia es algo que se asemeja más a tu postura. Hablar o defender que la vida virtuosa es posible en los límites del ateísmo es dificil de sostener. No en sentido directo sino en sentido práctico: ¿Para qué llevar una “dificil” vida, ejercitando la virtud, si esta vida no tiene sentido? Al final es una desesperación. La fe como hábito es el escalón de la esperanza. Benedicto XVI habla en la encíclica Spe Salvi de una esperanza que es performativa, es decir, que transforma la vida: una esperanza que da sentido a la lucha, al comenzar y recomenzar, a la miseria humana.
    Para un ateo o agnóstico la tesis fidei es una sinrazón de la razón, pero no lo es cuando observa que en los momentos de la vida en que más reclamamos a Dios es cuando más se puede “performar” la existencia. Muchos de los grandes santos de la historia han sido antes grandes desesperados. Pienso en Agustín de Hipona o en gente como C.S. Lewis o el converso italiano Antonio Gramsci (están en investigación los detalles de su conversión, no digo que fuera santo, pero si que se convirtió). Una existencia plagada de dudas, de sinrazones y de disgustos. Pero la convicción de la esperanza termina por derribar los muros de la exasperación.

    Sobre la base de la virtud está sencillamente la humildad, y esta es la precursora de la fe. No hablo de servidumbre y abnegación sino de realismo. El hombre es una pequeña y débil caña pensante, que se resquebraja enseguida, pero sin embargo es pensante, abierta a la realidad.

    Saludos y buen verano, para todos…

  5. Hola:
    Sonrisas, por favor, te lo ruego, no insultes , estamos aportando sugerencias, nadie intenta imponer nada.
    Si tu no tienes fe , puede que tengas virtudes, tu sabrás?. La de la tolerancia y el respeto creo que te faltan….veremos.
    Dios, fuente de origen de toda bondad y, portanto, de la moralidad, con El se lee entre líneas y se descubre el sentido trascendente de nuestra existencia, recibes un mensaje de amor y entendimiento entre los hombres, un punto de referencia de nuestra conducta, una guía interior que se apoya en la interiorización de una escala de valores, ya que este mundo de valores constituyen la entrada al mundo de la trascendencia y de la espiritualidad, ya que los valores pueden hacer referencia a una realidad metaempírica no verificable ni por los sentidos, ni por la razón).Los valores humanos, en definitiva, nos llevan directamente a Dios-Amor, precisamente porque en esa búsqueda del porqué de nuestra existencia, antes o después todo ser humano habrá de realizarse por amor, y la plenitud del Amor está en el encuentro de los hombres como hermanos con Dios.
    saludos.

  6. Kiko, con tu permiso, tomaré una pregunta que le haces a Sonrisas para ilustrar un punto:

    ¿Para qué llevar una “dificil” vida, ejercitando la virtud, si esta vida no tiene sentido? Al final es una desesperación.

    Bueno, una pregunta similar podría hacérsele a un creyente, cualquiera sea su religión. Si esta vida es una antesala a un estado de plenitud, entonces es responsabilidad de cada cual encontrar un ambiente (nómbralo tú: un monasterio, un convento, lo que sea) en donde se pueda iniciar esa transición, alejados de cualquier tentación, pues ello es innecesario a lo sumo. Aquellos que reciban ese mensaje, pues, serán virtuosos y merecedores de ello. Los que no, pues no. Siendo intrusivo, desde luego, no es muy virtuoso, o bien visto.

    Para defensa del no creyente, sin embargo, es apresurado llamar “desesperación” a esta vida. Más bien es el aprovechamiento de una hermosa oportunidad, que es la de existir. Ser felices y hacer felices a los que amas. ¿No es eso suficiente virtud, acaso?

  7. Hola:
    tener fe cristiana es creer, pero sobre todo PRACTICAR, el mensaje de amor sin barreras entre los hombres, sin distinciones de razas, naciones o credos, que nos dejo Jesús de Nazaret, y hacer de la generosidad, de la entrega a causas nobles y de la actitud de servicio nuestro proyecto de vida para ser verdaderamente felices, con la dicha que procede del interior y vivir la plenitud de una existencia con contenido, rica y sembrada de actos de bondad.
    Pero hay otros mensajes, otros caminos, otras
    creencias que hoy se siguen casi a tropel en busca de cierta evasión desmadrada y placentera y mal llamada felicidad, porque se obtienen satisfacciones muy fáciles intensas y rápidas, que desbordan los sentidos. Aunque, aparentemente, conducen a la euforia del momento, al triunfo personal instantaneo, al éxito ante los demás y a la alegría, la realidad es que, más pronto o más tarde, minan al hombre por dentro y por fuera, destruyen lo mejor de sí mismo y le hacen un ser permanentemente insatisfecho y desgraciado, instalándole en un inmenso vacío.
    saludos.

  8. Juanchoc, tu argumentación, para bien, resulta propia y adecuada para abordar la cuestión de la ética natural, de ese conjunto de verdades que todo ser humano reconoce en los demás y en su propia vida.
    Aunque te tengo que añadir algo que entiendo no es correcto sobre la interpretación que haces de la visión cristiana de la virtud, de la vida y del sentido de la misma (esa pregunta).
    Para un cristiano la otra vida no es el premio, sino la expresión del encuentro con Dios. Dice santa Teresa de Jesús que “el camino al cielo es un cielo, y el camino al infierno es un infierno” (de las Moradas).
    Sobre el sentido de la virtud y la felicidad, hemos de insistir, “la felicidad no es el premio de la virtud, sino que es la virtud misma” y relacionalo con una idea de “la vida como un todo”, en sentido global, y verás cual es el lugar que corresponde a la fe.

    Saludos.

  9. Ha llegado el momento d evre para que lado, va a jugar el egoismo.. eso esta por verse… tengo tanto poder, sobre tu suerte que me ATERRA la malda, esta FIEBRE DE VERDAD…
    Por favor creeme yo no lo arruine, HAY TANTAS COSAS QUE AHY QUE ENTENDER Y JAMAS VAS A ENTENDER…

    Y es por esta INEVITABLE ADICCION
    de ERRAR sobre los SUEÑOS
    de acabar con este CIELO
    que ya ENFERMO…
    ya se ENFERMO…

    ya se ENFERMO

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