El desarrollo armónico de la sociabilidad humana: el encuentro del “otro que hijo”.

 

El hombre es un ser social por naturaleza, al menos eso dijo Aristóteles. Pero no nace sabiéndolo: necesita que se lo digan; como casi todo.

No conozco a nadie que no sea “hijo de alguien”: el hombre por esencia es “hijo”. Ser hijo no es algo accidental en el hombre, constituye el germen inicial de su condición de persona. La condición de que una persona sea tal es que su padre y su madre lo sean. Solo de una persona (marido) y otra (mujer) nacen personas: las personas engendran personas.

La socialización por definición es la agrupación del individuo con otros que también son individuos. Pero más que una agrupación de individuos se trata de una agrupación de “aquellos que son hijos”, como antes quedó expresado.

Y esencialmente donde propiamente somos hijos es en la familia: la sociedad no es la agrupación de hijos, sino más bien la agrupación y organización de familias. De hecho, cuando algún miembro abandona  la familia solo puede ser para formar otra: ya sea una familia con vínculos de sangre o de vocación[1]. No cabe que alguien deje la familia para no formar una nueva; y si cabe, se trata de un principio de decrecimiento.

En referencia clara a lo anteriormente expresado se trata de hacer ver que en la familia se ensaya y se aprende la socialización. Y por eso es que cuantos más hijos se tenga (admisible la limitación biológica) mejor se pude educar esta socialización, esta vinculación extra-personal.

Para aquel que es hijo no es tontería encontrar “otros que también hijos” -hemos dicho que en esto consiste la socialización- , luego se trata de tomar al hermano no como “otro” sino sobre todo aquel que es “más cercanamente otro hijo”.

 

Francisco Prieto Rosselló (redactor de pedaleos y más)   

 


[1] Entiendo que los vínculos generados por la llamada de Dios son como poco equiparables a los vínculos de la sangre.  Y que con acierto a la Iglesia se la llama la Familia de los hijos de Dios. De igual modo que a la familia se la llama Iglesia Domestica.

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3 thoughts on “El desarrollo armónico de la sociabilidad humana: el encuentro del “otro que hijo”.

  1. Está bien kiko, pero me parece que esto raya hacia el ecumenismo. También los aniimales viven en manadas y no por eso les hace ser sociales.
    Se te ve un poco el plumero marcándote una teoría sobre la filiación divina.
    Pero fuera de esto estoy a muerte. Para qe veas que te apoyo. Visto.

  2. Rafa, no es solo una teoría sobre la filiación divina en términos humanos, se trata de algo diferente.
    El hecho de que los animales vivan en manadas y el hombre se agrupe en sociedad, no supone la equivalencia manada=sociedad. De entrada, son diferentes: la manada es una amalgama heterogénea: ya no se es “propiamente hijo”; y sobre todo la manada atiende a fines extrísecos, salvo contadas excepciones el fin de una manada es la supervivencia de la misma como manada. Frente a esto la sociedad humana, no es heterogenea, sino familiar. Antes del invento del estado existían los clanes familiares, grandes agrupaciones de familias en torno a un sistema y un entorno de producción alimentaria. A todo esto hay que añadir la esencial finalidad intríseca sobre la que participa la unidad familar: no parece que las acciones familiares vayan encaminadas a la mera supervivencia de la familia, sino, sobre todo, a cada uno de sus miembros: eso ocurría en las familias de los mafiosos: “ah, la familia, capicci” 🙂

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