La tentación de la ética: Sören Kierkegaard

 

Hay una situación paradigmática en la historia de la humanidad, y es la siguiente:

 

“Aconteció después de estas cosas, que Dios probó a Abraham. Le dijo:

–Abraham.

Este respondió:

–Aquí estoy.

 

Y Dios le dijo:

–Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, vete a tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

Abraham se levantó muy de mañana, ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus siervos y a Isaac, su hijo. Después cortó leña para el holocausto, se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho.

Al tercer día alzó Abraham sus ojos y vio de lejos el lugar.

Entonces dijo Abraham a sus siervos:

–Esperad aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros.

Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; luego tomó en su mano el fuego y el cuchillo y se fueron los dos juntos.

Después dijo Isaac a Abraham, su padre:

–Padre mío.

Él respondió:

–Aquí estoy, hijo mío.

Isaac le dijo:

–Tenemos el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?

Abraham respondió:

–Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.

E iban juntos.

Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, compuso la leña, ató a Isaac, su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.

Extendió luego Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.

Entonces el ángel de Jehová lo llamó desde el cielo:

–¡Abraham, Abraham!

Él respondió:

–Aquí estoy.

El ángel le dijo:

–No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, pues ya sé que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único hijo.

Entonces alzó Abraham sus ojos y vio a sus espaldas un carnero trabado por los cuernos en un zarzal; fue Abraham, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

Y llamó Abraham a aquel lugar «Jehová proveerá». Por tanto se dice hoy: «En el monte de Jehová será provisto».

Llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y le dijo:

–Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado a tu hijo, tu único hijo, de cierto te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; tu descendencia se adueñará de las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

Regresó Abraham adonde estaban sus siervos, y juntos se levantaron y se fueron a Beerseba. Y habitó Abraham en Beerseba.” Génesis 22:1-19

 

Abraham sostiene la llamada “tentación de la ética”.

 

Generalmente las tentaciones están  dirigidas en vista de hacer algo que no es ético, que es éticamente reprobable, es decir que va, de alguna manera, contra la naturaleza humana -“contra naturam” dirían los escolásticos- que es el lugar, de razón, en el que se coteja la acción.

 

Abraham como ser humano que era conocía eso que la gente comúnmente llama deber ético (imperativo categórico, o principio personalista), que lleva las de tomar al hombre -ser personal- como un fin en sí mismo, promoviendo así mismo sus propios fines. Es decir, que Abraham, según este criterio estaría actuando “contra naturam”.

 

Pero esta consideración choca con la especial manera de entender, humana, de la creación del hombre, como ser moral, y de la causa eficiente operada en la esencia humana, la experiencia de que tenemos un fin operativo hacia el que tendemos casi sin saberlo, la felicidad. ¿Cómo es posible que el ser dotador y término del anhelo felicitario del hombre, Dios, ordene a Abraham que contradiga el objeto práctico para el que fue creado, a saber, la vida plena con los otros, la vida social palpable y tangible en la vida y la donación, la entrega y la libertad?, ¿es quizá el momento de objetar que Abraham debiera salir del catálogo de los justos, pues trató de asesinar a su propio hijo? 

 

Kierkegaard, el autor filosófico que sostuvo originariamente esta tesis y reflexiono sobre este pasaje, es quién sugiere que lo que nos lleva a honrar y venerar la acción del padre de la fe es precisamente su fe en “lo absurdo”.

 

La fe, según este autor, es el objeto intelectual sintético de la lucha entre el arte y la razón práctica (ética), el llamado tercer estadio. Para él, el hombre de fe ha abandonado las cosas finitas de este mundo para, conquistando la fe, recuperarlas a través del infinito, en la fe “de lo absurdo”.

 

Y analizando quizá las circunstancias históricas y sobretodo filosóficas, la respuesta al racionalismo de Hegel es patente y notoria.

 

 

Conclusiones:

 

1º. La racionalidad de la fe no es estrictamente necesaria, ya que Dios no requiere de nosotros algo que no esté dentro de la naturaleza, “la gracia presupone la naturaleza” dice el clásico de espiritualidad. Luego, en cierta forma, la naturaleza humana está completamente abierta a la gracia, a la acción de Dios, que configura en el hombre la segunda naturaleza, valiéndose por su parte de las causas segundas, que operan en la realidad.  

 

2º. La ética tiene un carácter metafísico inherente, es decir, hay que conocer nuestro ser para obrar conforme (éticamente) a lo que se es.

 

3º. La fe no es un “absurdo”, sino una armonía equilibrando, dando sentido mayor a aquello que tiene de por sí sentido. La fe no es algo que tenga que ir contra la realidad, sino que la supera, la completa y la conforma.

 

Francisco Prieto Roselló (primer redactor de pedaleosymas)

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7 thoughts on “La tentación de la ética: Sören Kierkegaard

  1. El cristianismo de Kierkegaard tiene grandes seguidores hoy y la mayoría de ellos no lo sabe, la gente cree que el cristianismo es un salto ciego de fe, creer en lo absurdo. Pero para Abraham la petición que Dios le hace no le resulta nada absurdo. Él creía en lo que Dios le había dicho.

    El autor de Hebreos dice acerca de esto “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.” Eso no es una fe vacía sino una fe que tiene su base en la Palabra de Dios.

    Para los cristianos hacer lo que Dios dice no debe resultar ninguna tentación ética pues la ética sólo puede ser definida de acuerdo a la ley absoluta de Dios. Hacer lo que Dios dice nunca será malo. Sólo la existencia de Dios permite la existencia de la ética.

  2. Comparto tus ideas completamente, Marcelo, solo ofrezco algunas ideas sobre el primer personalista.
    Es cierto, el mal llamado “absurdo” de la fe es más o menos la tesis que ataca a diario el gremio ateo, significado por gente tipo Richard Dawkins, o nuestro amigo Manuel, que tal vez no se dé cuenta de que libre, lo que es libre, no lo es, ya que dice tal cuál lo que ha oido en la sociedad.

    Marcelo, espero que te hayan interesado los temas del blog.

  3. para los cristianos hacer lo qdios nos diceno debe resultar ninguna tentacion etica pues la etica solo puede ser definida de acuerdo a la ley absoluta de dios hacer lo qdice dios nunca sera malo solo la existencia de dios permite la existencia de la etica

  4. el pensamiento de kierkegaard es muy interesante porque resulta que sus ideas son precursoras de ciertas ideas del ateismo, pero en realidad creo yo que son las malas interpretaciones que se le hace al filosofo. su pensamineto tiene relevancia en la filosofia existencial.

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