Sobre la irreconciliabilidad del pecado y de la santidad en el hombre.

          

            He leído recientemente en algún lugar de la red que el hombre es un ser dialéctico, un ser en conflicto interno constante, donde confluyen dos estados o dos naturalezas (segundas) en sí mismo antagónicas: el pecado y la santidad.

            Si arrimamos el hombro sobre esta grotesca y contradictoria afirmación brotará casi sin dudarlo la necesaria síntesis que se propone a esta estructura triacrítica: el devenir de la historia.

            Para este ser en constante fluctuación, en devenir paranoico entre pecado, penitencia, santidad y vuelta al pecado, la única salida obvia y válida es la respuesta absoluta de la historia.

            En vista a esto, parecen haber asumido la estructura trinómica hegeliana que, en apariencia, resuelve el problema de reunir e integrar la infinitud (santidad) y la finitud (el pecado).

            A razón de recordar que la estructura de la infinitud (atemporal) con la finitud (temporal) no se resuelve en la articulación y la distinción intrínseca e inherente entre lo finito y lo no-finito (infinito). Precisamente, en el presente real, en aquello que es, aún siendo cambiado, es lo genuinamente sintético entre el finito y el infinito.

            ¿Qué es, entonces, el presente? En términos físicos es algo incognoscible, pero en términos metafísicos, es decir, en ontología o ciencia del ser, el presente es justo aquello que es cambiado, sin ello mismo ser el cambio.

            En este sentido, de alguna manera, y salvando algunas distancias, en el presente metafísico encontramos la expresión más próxima a la eternidad. De hecho, al término “eternidad” lo designamos fuera del tiempo mismo, como posesión perfecta.
            Es más, si el tiempo, tras Einstein y Heisenberg se constata como accidente de los entes, es decir como algo que no es en sí mismo sino que es en otro, el presente, como no-tiempo, es algo que es en cierta manera.

            ¿Quién es entones Cristo, en relación con estas anteriores consideraciones? Podemos decir que es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Dios y Hombre verdadero, que es la respuesta y el encuentro del hombre en el tiempo con la eternidad de Dios.

 

Francisco Prieto Rosselló (primer redactor de pedaleos y más)

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7 thoughts on “Sobre la irreconciliabilidad del pecado y de la santidad en el hombre.

  1. Ahora estoy en una etapa nueva en mi vida, soy profesor becario de Religión en un colegio de Fomento, y a la vez sigo estudiando Magisterio (2º empiezo el 24)
    Y respecto a la filosofía, es una disciplina que me atrae, incluso profesionalmente, quizá cuando acabe los 3 años de Magisterio los complemente con algo de Filosofía, o algo tipo doctorado (tipo master)…

  2. Sólo quería saludar a la vuelta del verano y hacer dos comentarios:
    1. me gusta el nuevo diseño… y es importante si se trata de comunicar…
    2. hay que estudiar filosofía, sin duda, mucha filosofía… pero no olvides la psicopedagogía y el doctorado!!!!

  3. Valla¡ Que pillada.
    Lo de Filosofía es algo que he llegado a sopesar por el consejo de un amigo, aunque en principio haré Psicopedagogía, o lo que quede de ello (por lo de Bolonia), de manera normal, como casi todos, a la vez que trabajo.
    Lo del doctorado ya vendrá.

  4. Buenas tardes Francisco, un placer.

    Mi nombre es Angel, soy de Guatemala. Me impresiona como trasmites el mensaje, bueno mas que un mensaje, verdades. Comparto mucho tus pensamientos, la vida es muy sencilla y todo tiene respuestas simples y notorias a los ojos de quienes con sinceridad nos acercamos a la Verdad. Cada dia me sorprende Dios!

    Lo digo ironicamente… No entiendo como en nuestra humanidad, por pura necedad y dureza del corazon, si le podemos llamar asi, llegamos a convertirnos en ignorantes de verdades tan simples, y ante todo vitales.

    Quisiera pedir tu opinion respeto a la Ley, Los Mandamientos. No con un fin de si deben cumplir o no, sino que me compartas tu percepcion.

    Otro tema es la Gracia, mi percepcion es muy distinta a lo que suelo oir y me gustaria que pudieras compartir tus conocimientos.

    Saludos.

  5. Que tal Angel, hace mucho tiempo que no le dedico un rato a responder a los comentarios, porque hace tiempo que nadie me comenta con tanto interés; lo cuál es muy de agradecer por tu parte.
    Dos grandes temas has abierto en tu comentario: la ley, los Mandamientos y la vida de la Gracia.
    Mi manera de entenderlos es en armonía. No se entienden el uno sin el otro. La vida Divina o la Gracia nos viene por Cristo. Pues tras el Pecado de Origen el desorden en las potencias humanas (inteligencia, voluntad y corazón) nos ha impedido conocer la Verdad, afrontar la búsqueda del Bien y abrazar el Amor. Pero al venir Cristo y resucitar, todo esto se ha solucionado: Cristo es en sí mismo la respuesta: es Verdad de Dios y sobre el hombre (como Benedicto XVI ha enseñado tan magistralmente estos días en España), nos enseña la medida del amor en la Cruz y nos muestra la fuerza del amor de Dios.
    Todo esto es parte de la Gracia de Dios.

    ¿y los mandamientos…? Bueno, si los analizas detalladamente son la primera alianza de Dios en la pretensión de respuesta y solución al desorden del Pecado Original: el problema del Pecado es un problema relacionado con la respuesta que debemos a Dios.

    Y muchas cosas más podrían decirse, pero si las pudiera expresar todas, dejarían de ser verdaderas, al no ser yo su autor, sino que es Dios dicho autor…

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