¿POR QUÉ EL CRISTIANISMO NO ES, COMO ALGUNOS DICEN, UNA RELIGIÓN DE MITOS Y CREACIONES HUMANAS?

¿POR QUÉ EL CRISTIANISMO NO ES, COMO ALGUNOS DICEN, UNA RELIGIÓN DE MITOS Y CREACIONES HUMANAS? [1]

“¿Qué tienen que ver Atenas y Jerusalén?”, de este modo Tertuliano presentaba el eterno debate entre la herencia filosófica y la tradición judía que el cristianismo percibe en su esencia y en su existencia.

Dos fuentes propias se configuran en el cristianismo: la Sagrada Escritura y el Magisterio. Que en clave de la primigenia cristiana, son por un lado la tradición judaica y la revelación cristológica, con el ritualismo heleno.

Pasemos a analizar qué cosas tenía cada una de las partes, judíos y helenos, que en el cristianismo primero se expresan con una identidad nueva y reveladora.

Judaísmo: Veo necesario comenzar por esto, ya que Jesús de Nazaret es de raza judía, usó la lengua aramea para predicar, y el contexto y su pedagogía están impregnadas de figuras literarias y recursos metodológicos muy propios de la tradición judía. Digámoslo de manera llana: ¡es lo que había!

El judaísmo dota al cristianismo de un organigrama interno propio: la tradición levítica, la tribu que se ocupa de la guarda del templo, la forma correcta del culto.

Además dota al cristianismo de una dogmática monoteísta evidente, entendida esta como el corpus de conocimiento y de doctrina, de tal manera que lo que configura en esencia al cristianismo no difiere para nada de la esencia propia de la religión del pueblo de Israel.

Surge además dentro del judaísmo una tradición helenizante, que enlaza trasversalmente la doctrina bíblica del la sabiduría con la helenística de la verdad. Esta conexión se puede observar con detenimiento en el libro El cantar de los cantares contenido en el grupo de los libros sapienciales. En esta obra se enarbolan las más bellas expresiones sobre la verdad, el bien o la sabiduría, que como don participado de la acción divina concede al hombre la capacidad de tratar y conocer a Dios.

Al hilo de esta tradición helenística, aparece la figura de Cristo. En su vida pública, reúne a un conjunto no muy grande de personas a las que entregará las bases y las directrices de un enfoque vital y sobrenatural que transformarán la historia.

Tras el misterio Pascual, los apóstoles se ponen a predicar. Y surge entonces la gran persistencia en discernir qué elementos son tradicionales, cuáles son los sustratos doctrinales que han de configurar el futuro del cristianismo.

El propio Cristo había dicho: “no he venido a abolir la ley y los profetas, sino a darles plenitud…”, luego el judaísmo había de ser la base.

Pero por otra parte, la persecución ya iniciada en vida de Cristo, por parte de los judíos hacia quienes se decían seguidores y testigos de Cristo, es factor más que suficiente para entender que había que separarse de alguna manera de esa tradición. Es más los que más se separan son los propios judíos, que veían como los cristianos citaban con frecuencia escritos de la tradición judía que justificaban y armonizaban el Antiguo Testamento y el Nuevo.

 El mundo helenista dota al cristianismo principalmente de dos elementos: el rito y el deber de la verdad. El rito, el conjunto de gestos y ejercicios que configuran lo que llamamos culto. Muchos de los llamados ritos cristianos tienen su origen, de modo material, en algunos helenos. La pila bautismal, el aceite, las plegarias y los inciensos. Algunos de las representaciones iconográficas de la Virgen con el Niño tienen una clara referencia material a las de las diosas egipcias, Isis y otras.

 

A posta he dejado para el final el contenido formal del rito cristiano. En estricto sentido no es posible la configuración externa de un nuevo rito. De igual manera que el aprendizaje es acumulativo, y por tanto significativo: se basa en lo que ya se conoce. Lo ritual está caracterizado de un protocolo que relaciona lo cultual con lo doctrinal, lo procedimental con lo conceptual, lo ascético con lo místico.

Y lo que había en aquel entonces era la riqueza mistérica de lo judío unido a lo gestual y ritual heleno.

La principal novedad que proporciona el cristianismo a los ritos es lo formal, el contenido, heredada de la tradición judía, pero renovada y superada por Aquel que destruiría el templo y en tres días lo levantaría.

¿Es alguna de estas consideraciones prueba o indicio de la verdad o falsedad objetiva del mensaje cristiano? Entiendo que no. Pero ha de servir como señal o indicador de racionalidad, que configure posibles interpretaciones más adecuadas, sobre la presencia del cristianismo en la historia de la civilización humana.

 

Francisco Prieto Rosselló (primer redactor y director de pedaleosymas)

 


[1]

  Artículo basado en la publicación  Atenas y Jerusalén: algunas precisiones, Miguel Herrero de Jáuregui. Univ. De Bolonia. Aparecida en el número de Mayo-Junio de la Nueva Revista de Cultura, Política y Arte.

 

 

 

 

 

 

 

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