La sociedad del bienestar a la luz de la técnica.

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1.      ¿Qué es eso  de la “sociedad del bienestar”?           

En la acepciones típicas de la palabra “bien” queda recogida en los anales de la historia de la ética la que propuso Epicuro, el mínimo esfuerzo, el placer, la ausencia de dolor; no es que yo comparta esta definición , más bien creo que es la que hoy en día entiende la gente. Por eso no distinguen entre derecho y deber. Mucho se habla de lo derechos fundamentales de todos, que por cierto están sujetos a un cierto orden; pero nadie o casi nadie habla de lo deberes y hábitos operativos buenos que  cada persona está llamada a ejercitar en su identidad personal.            Por eso la frase, no se si conocida, de “el verdadero motor de la tecnología es la pereza” no deja de dejarle a uno con “cara de pez”. Y si miramos con ojos claros y translúcidos observaremos que la técnica no puede estar al servicio de la comodidad o de la tacañería. Es definitivamente muy cutre pensar en ahorrar trabajo a los cientos de occidentales mientras en otros lugares siguen buscando comida y otros bienes de primera necesidad.  

2.      Una sociedad tecnológica o la tecnología de la sociedad.           

 Esta sociedad actual es sinónimo de progreso y madurez del hombre que se ha liberado de los supuestos preámbulos de la razón, y ha destinado sus esfuerzos al crecimiento grupal del hombre. Esto ha generado y genera cada día auténticos hombres-vaca, con esto me refiero a un cierto chascarrillo de un profesor mío de Filosofía. Se refería a la cuestión sobre el conocimiento de la vaca, graciosamente se hacía la pregunta siguiente: ¿conoce la vaca que conoce?, la respuesta es que no, solo el hombre conoce su conocer. Quedará para el análisis sociológico si el hombre es o no tomado como un absoluto, tal y como lo propuso el filosofo alemán Kant. Pues una ciencia que no sea coherente con el hombre y con cada persona, no puede ser llamada ciencia.

3.      La búsqueda de la perfecta armonía  

          Es por tanto necesario que el verdadero científico asuma el desafío por la verdad, por el conocimiento. Ciertamente lo fundamental que el aspirante a científico debe saber es precisamente que todo no lo puede saber, siempre habrá cosas que no alcance, aspectos de la realidad que se escapen al rigor de la experiencia deductiva. Es aquí donde el auténtico científico debe dar la talla, puesto que hay algunos aspectos de la ciencia que no llegamos a descubrir sino es con un poco de humildad.

            Parece que si no estás de acuerdo con algunos postulados de la pseudo-ciencia actual te tienes que resignar a no estudiar ciencia, como si proponer una disyuntiva a las ortodoxias científicas actuales fuese de raros y de hombres inmaduros.

Francisco Prieto Roselló (director de pedaleos y más)

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