Uno de los puntos más sugerentes de toda antropología es el lugar que ocupa el sentido del corazón.
Todo sistema de pensamiento se resuleve en dar alguna premisa al tema de lo más profundo del ser humano, a lo más profundo del alma.
No en vano uno de los pasajes del Evangelio mas sugerentes dice asi “donde esté tu tesoro alli estara tu corazon”.
El corazon, dice Pascal, tiene motivos que la razón no entiende.
Todo corazón humano esta hecho para amar. Para darse. La cuestión final es por tanto dilucidar qué cosas merecen la fijación del corazón.
Paradójicamente el corazón humano tiende al infinito, como si de un punto límite se tratase. Pero el corazón no es una recta, tiene subidas y bajadas. El límite de todo corazón tiende al infinito si lo parametrizamos adecuadamente. Y ese parámetro se llama magnanimidad. Una garantía de salud interior es si nos importan las cosas importantes de los demás.
La clave está en llenar nuestro corazón con otro corazón, y si es posible con un Corazón Eterno.
El contenido del corazón
Escrito en ética, Educación, Filosofía, Optimismo, pedaleos | Etiquetas: antropología del corazón, don, entrega, eternidad, magnanimidad
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