André Frossard
Dios existe, yo me lo encontré
André Frossard nació en Francia en 1915. Como su padre, Ludovic-Oscar Frossard, fue diputado y ministro durante la III República y primer secretario general del Partido Comunista Francés, Frossard fue educado en un ateísmo total. Encontró la fe a los veinte años, de un modo sorprendente, en una capilla del Barrio Latino, en la que entró ateo y salió minutos más tarde “católico, apostólico y romano”.El ateísmo en André Frossard y su posterior y repentina conversión se entienden un poco más contemplando su propia familia, como nos lo cuenta él mismo: “Eramos ateos perfectos, de esos que ni se preguntan por su ateísmo. Los últimos militantes anticlericales que todavía predicaban contra la religión en las reuniones públicas nos parecían patéticos y un poco ridículos, exactamente igual que lo serían unos historiadores esforzándose por refutar la fábula de Caperucita roja. Su celo no hacia más que prolongar en vano un debate cerrado mucho tiempo atrás por la razón. Pues el ateísmo perfecto no era ya el que negaba la existencia de Dios, sino aquel que ni siquiera se planteaba el problema. (…)
Dios no existía. Su imagen o las que evocan su existencia no figuraban en parte alguna de nuestra casa. Nadie nos hablaba de Él. (…)No había Dios. El cielo estaba vacío; la tierra era una combinación de elementos químicos reunidos en formas caprichosas por el juego de las atracciones y de las repulsiones naturales. Pronto nos entregaría sus últimos secretos, entre los que no había en absoluto Dios.
¿Necesito decir que no estaba bautizado? Según el uso de los medios avanzados, mis padres habían decidido, de común acuerdo, que yo escogería mi religión a los veinte años, si contra toda espera razonable consideraba bueno tener una. Era una decisión sin cálculo que presentaba todas las apariencias de imparcialidad. ¿A los veinte años quiere creer? Que crea. De hecho, es una edad impaciente y tumultuosa en la que los que han sido educados en la fe acaban corrientemente por perderla antes de volverla a encontrar, treinta o cuarenta años más tarde, como una amiga de la infancia… Los que no la han recibido en la cuna tienen pocas oportunidades de encontrarla al entrar en el cuartel…
Mi padre era el secretario general del partido socialista. Yo dormía en la habitación que, durante el día, servía a mi padre de despacho, frente a un retrato de Karl Marx, bajo un retrato a pluma de Jules Guesde (socialista que colaboró en la redacción del programa colectivista revolucionario) y una fotografía de Jaurès.
Karl Marx me fascinaba. Era un león, una esfinge, una erupción solar. Karl Marx escapaba al tiempo. Había en él algo de indestructible que era, transformada en piedra, la certidumbre de que tenía razón. Ese bloque de dialéctica compacta velaba mi sueño de niño. (…)
El domingo era el día del Señor para los luteranos, que a veces iban al templo, y para los pietistas, que se reunían en pequeños grupos bajo la mirada falta de comprensión de otros. Para nosotros era el día del aseo general, en el agua corriente del arroyo truchero, después del cual mi abuelo mi friccionaba la cabeza con un cocimiento de manzanilla…”
En Navidad, las campanas de los pueblos cercanos, que no encontraban eco entre nosotros, extendían como un manto de ceremonia sobre la campiña muerta. Nosotros también nos poníamos nuestros trajes domingueros para ir a ninguna parte (…) Almorzábamos en la mejor habitación, sobre el blanco mantel de los días señalados.
Pero ni el moscatel de Alsacia, ni la cerveza, ni la frambuesa, volvían a la familia más habladora. La comida, más rica que de costumbre, y el abeto, completamente barbudo de guirnaldas plateadas, nada conmemoraban. Era una Navidad sin recuerdos religiosos, una Navidad amnésica que conmemoraba la fiesta de nadie.
Entre las izquierdas la política se consideraba como la más alta actividad del espíritu, el más hermoso de los oficios, después del de médico, sin embargo. A ella debían mis padres, por otra parte, el haberse encontrado. Mi madre de espíritu curioso, había escuchado a mi padre hablar del socialismo ante un auditorio obrero, con la fogosidad de sus veinticinco años, una inteligencia combativa, una voz admirable. Desde aquel día, ella le siguió de reunión en reunión, por amor al socialismo, hasta la alcaldía. Cuando me contaba esa historia, yo no comprendía gran cosa. Para mí, mis padres eran mis padres desde siempre y no imaginaba que hubiesen podido no serlo en un momento dado de su existencia. La honestidad, la natural decencia de su vida en común, me habían dado del matrimonio la idea de una cosa que no podía deshacerse y que, al no tener fin, no había tenido comienzo.
Mi madre vendía al pregón el periódico de la Federación Socialista, completamente redactado por mi padre, entonces maestro destituido por amaños revolucionarios y reducido a la miseria. Pero la política llenaba la vida de mi padre. (…)
Rechazábamos todo lo que venía del catolicismo, con una señalada excepción para la persona -humana- de Jesucristo, hacia quien los antiguos del partido mantenían (con bastante parquedad, a decir verdad) una especie de sentimiento de origen moral y de destino poético. No éramos de los suyos, pero él habría podido ser de los nuestros por su amor a los pobres, su severidad con respeto a los poderosos, y sobre todo por el hecho de que había sido la víctima de los sacerdotes, en todo caso de los situados más alto, el ajusticiado por el poder y por su aparato de represión”.
Pero sin tener mérito alguno Frossard, porque Dios quiso y no por otra razón, fue el afortunado en recibir el regalo de la conversión. El no buscaba a Dios. Se lo encontró: “Sobrenaturalmente, sé la verdad sobre la más disputada de las causas y el más antiguo de los procesos: Dios existe. Yo me lo encontré.
Me lo encontré fortuitamente -diría que por casualidad si el azar cupiese en esta especie de aventura-, con el asombro de paseante que, al doblar una calle de París, viese, en vez de la plaza o de la encrucijada habituales, una mar que batiese los pies de los edificios y se extendiese ante él hasta el infinito.
Fue un momento de estupor que dura todavía. Nunca me he acostumbrado a la existencia de Dios.
Habiendo entrado, a las cinco y diez de la tarde, en una capilla del Barrio Latino en busca de un amigo, salí a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra.
Habiendo entrado allí escéptico y ateo de extrema izquierda, y aún más que escéptico y todavía más que ateo, indiferente y ocupado en cosas muy distintas a un Dios que ni siquiera tenía intención de negar -hasta tal punto me parecía pasado, desde hacía mucho tiempo, a la cuenta de pérdidas y ganancias de la inquietud y de la ignorancia humanas-, volví a salir, algunos minutos más tarde, “católico, apostólico, romano”, llevado, alzado, recogido y arrollado por la ola de una alegría inagotable.
Al entrar tenía veinte años. Al salir, era un niño, listo para el bautismo, y que miraba entorno a sí, con los ojos desorbitados, ese cielo habitado, esa ciudad que no se sabía suspendida en los aires, esos seres a pleno sol que parecían caminar en la oscuridad, sin ver el inmenso desgarrón que acababa de hacerse en el toldo del mundo. Mis sentimientos, mis paisajes interiores, las construcciones intelectuales en las que me había repantingado, ya no existían; mis propias costumbres habían desaparecido y mis gustos estaban cambiados.
No me oculto lo que una conversión de esta clase, por su carácter improvisado, puede tener de chocante, e incluso de inadmisible, para los espíritus contemporáneos que prefieren los encaminamientos intelectuales a los flechazos místicos y que aprecian cada vez menos las intervenciones de lo divino en la vida cotidiana. Sin embargo, por deseoso que esté de alinearme con el espíritu de mi tiempo, no puedo sugerir los hitos de una elaboración lenta donde ha habido una brusca transformación; no puedo dar las razones psicológicas, inmediatas o lejanas, de esa mutación, porque esas razones no existen; me es imposible describir la senda que me ha conducido a la fe, porque me encontraba en cualquier otro camino y pensaba en cualquier otra cosa cuando caí en una especie de emboscada: no cuento cómo he llegado al catolicismo, sino como no iba a él y me lo encontré. (…)
Nada me preparaba a lo que me ha sucedido: también la caridad divina tiene sus actos gratuitos. Y si, a menudo, me resigno a hablar en primera persona, es porque está claro para mí, como quisiera que estuviese enseguida para vosotros, que no he desempeñado papel alguno en mi propia conversión. (…)
Ese acontecimiento iba a operar en mí una revolución tan extraordinaria, cambiando en un instante mi manera de ser, de ver, de sentir, transformando tan radicalmente mi carácter y haciéndome hablar un lenguaje tan insólito que mi familia se alarmó.
Se creyó oportuno, suponiéndome hechizado, hacerme examinar por un médico amigo, ateo y buen socialista. Después de conversar conmigo sosegadamente y de interrogarme indirectamente, pudo comunicar a mi padre sus conclusiones: era la “gracia”, dijo, un efecto de la “gracia” y nada más. No había por qué inquietarse.
Hablaba de la gracia como de una enfermedad extraña, que presentaba tales y cuales síntomas fácilmente reconocibles. ¿Era una enfermedad grave? No. La fe no atacaba a la razón. ¿Había un remedio? No; la enfermedad evolucionaba por sí misma hacia la curación; esas crisis de misticismo, a la edad en que yo había sido atacado, duraban generalmente dos años y no dejaban ni lesión, ni huellas. No había más que tener paciencia.
Se me toleraría mi capricho religioso a condición de que fuese discreto, como lo serían conmigo. Se me rogó que me abstuviese de todo proselitismo en relación con mi hermana menor. Ella se convertiría a pesar de todo al catolicismo, y mi madre también, bastantes años después de ella”.
Frossard escribió el libro de su conversión, Dios existe. Yo me lo encontré, que mereció el Gran Premio de la literatura Católica en Francia en 1969, y que se convertiría en un best-seller mundial.
En 1985 fue elegido miembro de la Academia y trabajó en la Comisión del Diccionario. Muere en París en 1995 a los 80 años de edad, tras haber sido uno de los intelectuales católicos franceses más influyentes de su país en el presente siglo.
Las citas están sacadas del libro “Dios existe y yo me lo encontré”
Francisco Prieto Rosselló (primer redactor de pedaleos y más)

[...] Artículo obtenido de: “Dios existe, y yo me lo encontré”: André Frossard. [...]
Por: Dios existe, y yo me lo encontré”: André Frossard. « Paulo Arieu Theologies Weblog el septiembre 8, 2008
a las 10:18 pm
Hola, me copie este artículo, me es muy util para el debate con los ateos.
Saludos Kiko
Paulo
Por: Paulo Arieu el septiembre 8, 2008
a las 10:19 pm
[...] [5] Dios existe, y yo me lo encontré”: André Frossard, cita de Francisco Prieto Rosselló (primer redactor de pedaleos y más) en: “Dios existe, y yo me lo encontré”: André Frossard. [...]
Por: La incredulidad del relojero ciego. Parte 5 « Paulo Arieu Theologies Weblog el septiembre 8, 2008
a las 10:30 pm
En el momento en que la religiosidad deje de influenciar en los poderes gubernamentales, los casos como lo que le ocurrio al joven Frossard seran considerados como violacion y perdida del virgo mental.
Quedan claras que sus funciones en la academia y en el diccionario, era -como es tipico de esta gente- un claro culto al conocimiento y no a la sabiduria, el pobre no supo captar la esencia de la filosia del Dante pensador de Rodin, un oda a la meditacion y al libre pensamiento.
Por: Alexkev el septiembre 9, 2008
a las 12:11 am
Bueno…”de todo hay en la viña del Señor”, ¿no? Está claro que un caso cada 100000 debe de haber…
Saludos.
Por: KC el septiembre 11, 2008
a las 8:20 pm
@KC
Jeje pero resulta que la viña es de los humanos que hay en la tierra ¿esa es tu argumentacion para defender la cristiandad, intentar ridiculizar al projimo con numeros? Espero que las cifras no te las haya dado el mismo que ocultaba el numero de curas pederastas, por cierto, en España el numero de apostatas es incalculable, la iglesia se limita a hacer una marca en el margen del legajo -no se destruyen como indica la ley de proteccion de datos personales- y asi sigue constando como cristiano a la hora de hacer estadisticas evangelizadoras.
Por: Alexkev el septiembre 13, 2008
a las 2:44 am
EN breves palabras A MI ME IMPORTA UN “CARAHO” LA ESTADÍSTICA.
Me vale más “Un corazón contrito y humillado” que mil holocaustos…
Por: kikoprieto el septiembre 14, 2008
a las 8:31 pm
me parece que dios si existe es claro , a mi se me manifiesta muchas veces en mis suenños,esto me viene ocurriendo , de un tiempo a esta parte , todo lo que sueño se me vuelve realidad para lo bueno o para lo malo que me pueda ocurrir ,es algo increible , muchas veces se me confunde con la realidad , es por eso que creo en El , aunque yo sea un ser muy debil se lo que hace por mi , siempre cometo errores , no se que hacer quiesiera que Dios mismo venga hacia mi y me derrame toda su bendicion y me libere de mis malas acciones,a ustedes incredulos solo les puedo decir , que dios existe y siempre nos observa minuto a minuto , se adentra en tu mente y sabe lo que piensas y sientes , a si que la mejor manera de llegar a el es , respetandolo…. y eso es para que todos puedan comprender .
Por: edwin calderon llerena el octubre 7, 2008
a las 5:41 pm
No soy un incredulo hombre, creo en lo mismo que tu: en NADA
Las bendiciones no son agua jabonosa, si quieres evitar tus malas acciones, practica la autoestima y la autocensura, y no vayas por ahi pidiendo que otro te solucione los problemas, que por cierto pides poco, ni mas ni menos que se te presente el mismo dios en persona, se un poco mas modesto hombre, conformate con pedir que se te presente un san pablo o un san pedro que estas apuntando muy alto.
Ah , y ya que pides, pidele que urgue menos en las intimidades mentales y que se ponga a trabajar, que hay muchos niños y niñas inocentes muriendo de hambre justo al lado de panzudos misioneros, y eso no son estadisticas carajoleras, son verdades como puños.
Tal vez asi crea y respete un poco en ese dios que salva a ricas beatas y deja morir a inocentes niños.
Saludos cordiales.
Por: Alexkev el octubre 8, 2008
a las 2:20 am
Alexkev, no te enojes, deberías leerte el artículo sobre el tema de las causas segundas y Dios como causa primera, que parece que no te has enterado:
http://pedaleosymas.wordpress.com/2008/09/24/el-problema-de-no-entender-el-concepto-de-causa-segunda/
y a Edwin Calderón Llerena, decirle que Dios es real, no es solo un sueño, o una realidad intra-mental. Podemos hablar de la conciencia o de la acción del Espíritu Santo, pero la existencia de Dios es tan real como la realidad misma, otro tema es nuestra capacidad para llegar a conocerlo y a conocerlo ta como es y no tal y como nos gustaría que fuera (eh, alexkev)
Cordiales saludos.
Por: kikoprieto el octubre 8, 2008
a las 12:53 pm
¿enojado yo? pero si estoy muerto de risa en el sofa.
Me enteraria si el articulo no estuviera mal planteado desde su base, la causa primera no es dios, es el hombre cuando crea la religion e inventa a Dios, porque si no ha sido el hombre ¿quien creo a dios?,pero para el caso es lo mismo, si nos atenemos a las cualidades y poderes de vuestro supuesto dios, toda logica terminara en voluptuosas contradicciones dificiles de esconder, tal y como se puede ver en este video:
http://vodpod.com/watch/929908-perversiones-olimpicas?pod=alexkev
Yo no necesito un dios, ni siquiera hecho a medida, y menos aun un dios que necesite que le exculpen de sus fallos a traves de articulos tipo “causa primera y causa segunda”.
Ciertamente tienes parte de razon, es real intra-mentalmente, (exsite como puede existit un rascacielos en la imaginacion de un ingeniero), y puede llegar a ser muy convincente para quien este dispuesto a creerlo, pero solo eso, una imaginacion creada para combatir la ansiedad que nos produce nuestros miedos y temores.
Por: Alexkev el octubre 9, 2008
a las 1:31 pm
Dios existe. Yo y mis hijos han conectado con él.
él pone las cosas en su sitió y nos enseña a querer a esos seres que dicen no existe Dios.
Por: virtudes guerrerovargas el enero 12, 2009
a las 10:05 pm
Hola . Dios existe.
La fe es una virtud, es el don más precioso de que se puede gozar en este mundo son palabras de Anatole France, quien, aunque no tenía fe, deseaba tenerla. Pienso como Tolstoi que la fe es la fuerza de la vida y que si el hombre vive es porque cree en algo.
saludos.
Por: an el enero 22, 2009
a las 9:55 pm
La fe no es ninguna virtud, es esperar que algo sea cierto, yo puedo tener fe en que mi dentista este homologado y no por eso tengo una virtud, es mas si el dentista es un fraude y me la esta dando con queso la fe me convierte en un pringaillo de pies a cabeza.
Deberias plantearte que pensarian tanto France como Tolstoi si hubieran disfrutado de la vida en esta era computerizada, por mi parte estoy completamente seguro que el mas inteligente de los dos hubiera cambiado radicalmente su discurso.
Saludos
Por: Alexkev el enero 23, 2009
a las 10:41 am
Hola:
Lo del odóntologo estoy de acuerdo, informate bien porque con la salud fisica no se juega ,pero
la salud mental y espiritual, tienes que cuidartela pues forman parte de un todo que es cada uno de nosotros.
Las mentes pensantes y los hombres relevantes dejan huella en la historia, y aciertan o no…
No olvides nunca que cada hombre es hacedor de
su propia vida y lo que nunca te quitarán será la
libertad de pensar.
La necesidad de comunicación por si misma es fundamental para el ser humano y fuente inagotable de equilibrio, hasta el punto de que no podemos vivir sin la palabra.
Yo que no soy ni France , ni Tolstoi, gracias a las
computadoras, puedo expresar lo que pienso y tambien discernir .
saludos
Por: an el enero 25, 2009
a las 12:41 pm
Aquel que es eterno existe amigos, además no todos requieren de la fé, o al revés, no todos requieren descartar la razón o las capacidades propias de la racionalidad que fueron dotados, algunos, Yo no sé porqué, mantienen un trato directo con El, en contraste, la fé de tantos, y que algunos critican duramente, es una búsqueda a ciegas que a veces se tropieza con El.
Hoy, en todo el mundo algunos intelectuales plantean ingeniosos juegos lógicos para descartarlo, El, que entre otras cosas permite la existencia por el trascurrir del tiempo, esperará con el cariño de siempre, que su alma se duerma como debe ocurrir, y retornen sus dudosos y perdidos espiritus de vida, que no son otra cosa que porciones de El que han vagado por donde han querido, en completa libertad.
De aquel que es Eterno sabemos muy poco, y no nos esta permitido completar la cadena.
Uriel
Por: Uriel el febrero 24, 2009
a las 11:51 pm
Yo creo en la predestinación, y, estoy seguro que no pocas veces les tiramos perlas a los cerdos y éstas se retornan contra uno mismo, porque jamás podremos convencer de la existencia de Dios a un obtuso inconverso, que se revuelve en su soberbia racionalista, dado que, sólo si Dios lo ILUMINA PARA VER, VERÁ, mientras tanto, es sostener un diálogo entre un pintor con su paleta de colores y un ciego de nacimiento.
Saludos y misericordia (para él)
Por: Alexis el febrero 25, 2009
a las 7:51 pm
@ An:lo mental y lo espiritual es lo mismo, unos lo llaman mente y otros alma, los que utilizan los terminos “alma” o “espiritual” si que son un verdadero peligro tanto para la salud como para el progreso. Me alegro que tengas libertad para pensar y discernir, muchos se autolesionan porque segun su dios y su mente no les permite tales cosas.
@Uriel: ¿que el alma se duerma? jamas en mi vida habia escuchado una paparrucha mas grande ¿quien te dijo eso?
Una libertad muy pobre ofrece tu dios si es cierto que gobierna nuestros destinos, ahora y luego cuando te encierren en el “corralito” del paraiso, menudo panorama os espera.
@Alexis:Ni te imaginas lo facil que seria extrapolar tu comentario completamente, pero en fino no tengo ganas de discutir con un obtuso religioso, seria como un dialogo entre un dios iluminador y un ciego de nacimiento.
Saludos y que alguien ilumine tu mente (aunque sea un ciego)
Por: Alexkev el febrero 25, 2009
a las 10:12 pm
Caramba Alexkev, no sabía que el único Dios creador te había iluminado, te felicito, porque la luz entiende a la luz.-
Por: Alexis el febrero 25, 2009
a las 10:49 pm
Alexkev
Disculpa si fueron duras mis palabras, pero las tuyas a los otros posteadores, no fueron nada de dulces. La cuestión de fondo no es la discusión sobre la existencia de Dios, etc., porque en ese punto jamás nos pondremos de acuerdo, tú jamás me convencerás de lo contrario y por cierto que yo a ti tampoco. Estamos hablando de “conversión”, y, esto, es algo muy íntimo y sagrado para el que lo experimenta, por lo tanto, es un atropello pretender calificar peyorativamente a los creyentes, porque, si bien es cierto que existen estafadores y falsos en todas partes y en todas las ideologías, no por ello, todos son así. Yo soy capaz de respetar tu ateísmo, pero tú debes ser capaz a su vez, de respetar mi teismo, porque sólo así podremos tener una relación los seres humanos racionales, de manera civilizada, dado que, aquellas personas como yo y muchos otros, no creemos, porque no exista capacidad para pensar, es porque hemos experimentado algo suprahumano, de hecho en la historia y entre nuestros coetáneos, muchos son creyentes en Dios, y, no se les puede calificar de débiles mentales porque además son personas cultas, con sendos títulos y galardones, etc.; no me refiero a todos los creyentes claro está, pero aún si no tuvieran estudios, merecen nuestro respeto. Por lo que la fe en Dios, no es un reduccionismo intelectual ni meramente cultural, no es una cuestión de inteligencia, sino, un asunto de sensibilidad óntica, y, yo agregaría, supraemocional. Convertirse en un juez de lo intrínseco en los seres humanos, es pretender dar por conocida toda la naturaleza humana, cuestión que es del todo imposible. Si existe criatura compleja en la naturaleza, ése es precisamente el hombre. Por lo tanto, te propongo dar vuelta la página, porque ni yo soy más inteligente que tú, ni tú eres más inteligente que yo, y, así, entre todos los demás.
Yo en lo personal, encuentro inútiles los diálogos bizantinos sobre estas cuestiones, y, tengo una posición Reformada de la fe, pero siempre estoy dispuesto a tratar temas referentes a la trascendencia que subyace en la naturaleza humana.
Saludos
Por: Alexis el febrero 26, 2009
a las 7:05 pm
Toda alma es mortal, morir es igual a dormir, nada se sabe, nada se recuerda, nada se puede hacer,ni a ninguna parte irás.
Tu espiritu no es energia, por lo tanto no se puede tratar de explicar al Eterno al cual pertenece ese espiritu, por medio de las leyes que rigen la energia, es un error, sólo el hombre inicuo lo hace.
Todo cuando nos rodea , al igual que nosotros como cuerpos fisicos, somos formas organizadas de energia, este conocimiento entregado por aquel que es Eterno, siempre a estado con el hombre.
Las cosas y seres vivos llegaron a existir fundamentalmente por una orden de organización.
El hombre es tambien un organizador- creador, pero es un creador que requiere manipular las distintas formas en que la energia se manifiesta, aquel que es Eterno no necesita manipular nada, así, la organización de esa energia sigue el proceso que le es señalado.
¿ cómo sabe una molecula de agua que debe llegar a ser una molecula de agua?, ¿ cómo es que llegamos a existir?
Uriel
Fidelis et lux
Por: Uriel el marzo 2, 2009
a las 10:23 pm
me parece algo genial que A.F. se encontrase con dios porque ese era su destino y como el otros cuantos mas se encontraran con dios y se daran cuenta de que su vida tiene un poco mas de sentido y que dios nunca les faltara porque siempre estara con ellos
Por: a el noviembre 10, 2010
a las 8:00 pm
Puras papardelas religiosas para quitarle guita a la gente… Cada charlatán religioso es igual al otro: cree ciegamente en algo que no ve, que no se le aparece y que es indemostrable.. Reto a cualquiera que me muestre a su “Dios” (osea a cualquier dios) y no con ejemplos estupidos sobre “virud” y demás pavadas (osea que no me vengan que “porque no sabemos de donde viene se lo acreditamos a dios”), sinó con algo verdadero…
Por: a el mayo 27, 2011
a las 10:02 pm
Han pasado varios meses de este comentario, pero considero necesario dar alguna respuesta. Y como ya he comentado este tema varias veces en el blog, lo remito a los links de aquellos post que tratan el tema
http://pedaleosymas.wordpress.com/2008/08/21/conocer-como-conoce-dios-el-metodo-cientifico-y-el-sentido-comun/
http://pedaleosymas.wordpress.com/2008/06/27/el-concepto-de-%E2%80%9Csiempre%E2%80%9D/
http://pedaleosymas.wordpress.com/2008/05/19/evolucionismo-creacionista-o-creacionismo-evolucionista/
Por: kikoprieto el octubre 13, 2011
a las 1:31 pm