Posteado por: kikoprieto | Agosto 17, 2008

La ciencia surgió dentro de una corriente cristiana y orgánica de la realidad.

 

Si existen leyes es porque existe un legislador, y si existe un legislador es porque alguien lo ha designado legislador, luego podemos decir que ese alguien no puede ser legislado, ya que se vería legislado por otro; no es en absoluto legislado de sí mismo, sino que es un legislador sin legislación.

            La ley no solo es la expresión de la bondad debida o procurada, o de la maldad indebida o a  evitar, sino que es la existencia del orden jerárquico.

            Lo característico de la persona sabia es ordenar, en todos sus sentidos. Dar orden a las cosas y ordenar, procurando un fin, a las cosas. Y si existe un cierto orden es porque existe un cierto “ordenador”.

            El optimismo de la ciencia ulterior y actual solo puede estribar en el optimismo del “logos”. Hay una evidencia de sentido en la realidad. Al menos, hay una evidencia de que aún descubriéndose que algo no manifiesta sentido (mecánica cuántica), es coherente que tenga sentido que algún tipo de realidad no tenga sentido.

            El cristianismo como modelo y propuesta vital es coherente y consecuente con esa respuesta orgánica de la realidad. En efecto si Dios, que es sobre todo inteligencia volitiva, entendimiento caritativo, intelecto que quiere, que ama y que sobre todo, perdona. Y si ese Dios, que es amor, ha creado el mundo, la realidad fundente, ha dotado de acto ser a las cosas, la manera de ser de las cosas creadas, sin ser necesaria (SOLO EL ACTO DE SER ES NECESARIO EN SÍ, PARA QUE ALGO SEA) como poco será real, razonable y conocible.

            Fruto de esta anterior reflexión podemos afirmar que: tanto la relatividad y la mecánica cuántica como la teoría de la evolución, son convincentes y válidas como pretensiones de verdad, aún a pesar de los esfuerzos, tediosos intelectualmente, que ciertas personas ha hecho para afirmar y justificar que una postura racional -científica- es contraria a la búsqueda y al encuentro con la fe.

            La fe no es una actividad pura de la razón, podemos afirmarla, de alguna manera, como razonable, pero su fundamento apela a la razón en la misma medida en que no se basa en ella. Apela, por tanto, al habito intelectual sobre el que se basa nuestro conocimiento de las cosas.

            Por tanto, a ti estimado lector, que quizás pienses que una postura coherente, racional y que verdaderamente busca la certeza ha de desprenderse de los mal llamados postulados de la razón (teología), te propongo un reto: buscar alguna contradicción substancial (no accidental) de la interpretación cristiana de la realidad, no busques en la literalidad bíblica la respuesta, búscala en la proposición que te hace Dios: la vida, tu vida, tiene sentido.

 

Francisco Prieto Roselló (director y primer redactor de pedaleosymas)  


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